Cuando el corazón ya no encaja donde antes se quedaba
Un agradecimiento silencioso en medio del ruido Este fin de semana estuve en una reunión de celebración. Había risas, música, baile y un ambiente que el mundo suele llamar alegría. Sin embargo, algo en mi interior no lograba acomodarse allí. Y lejos de sentirme incómoda, sentí gratitud. Gratitud porque comprendí que Dios ha hecho una obra silenciosa pero firme en mi corazón. Ya no me sentía bien en un ambiente donde las palabras son vanas y el gozo es pasajero. No por juicio, sino por transformación. En el mundo, pero no del mundo Entonces entendí con mayor claridad esa verdad que tantas veces hemos escuchado: estamos en este mundo, pero no somos de este mundo. Somos peregrinos. Estamos de paso. Nuestra estadía aquí tiene sentido solo cuando se alinea con el propósito eterno de Dios. Cuando el alma ha probado de Su presencia, lo superficial deja de llenar, y el ruido deja de atraer. Cuando Dios cambia nuestros afectos También he podido notar algo más: ya no me atrae rodear...