Probada en mi debilidad
Hay batallas que no llegan por sorpresa… llegan justo por donde ya sabíamos que éramos frágiles. Es extraño cómo la vida nos conduce, casi sin darnos cuenta, a escenarios donde aquello que creíamos medio sanado vuelve a levantarse… más fuerte, más evidente, más real. Y entonces sucede: nos encontramos otra vez frente a ese espejo, ese que no miente, ese que nos muestra que aún hay un vacío que no hemos logrado llenar. Hace un tiempo todo parecía estar en calma. El alma respiraba tranquila, y el corazón, aunque con cicatrices, aprendía a sonreír de nuevo. Pero bastó una decisión… una puerta que nosotros mismos abrimos, un compromiso del que después no supimos cómo salir, para que todo volviera a moverse por dentro. Y aquí estoy… con una tristeza que pesa, con un silencio que habla, con un vacío que duele. Pero en medio de todo esto, también hay una verdad que resplandece: Soy débil. Y lejos de ser una condena, esto se co...