Más allá del altar: la actitud del ministro de alabanza
Introducción El ministerio de alabanza no comienza cuando se enciende un micrófono ni termina cuando se apagan las luces del altar. Ser ministro es una condición del corazón, no una posición en la agenda. Sin embargo, es común observar que cuando no “toca ministrar”, algunos llegan tarde, se desconectan del servicio y adoptan el rol de espectadores. Esta actitud revela una verdad profunda: aún necesitamos entender qué significa verdaderamente servir a Dios. El llamado no depende del turno El llamado de Dios no es rotativo. No se activa solo cuando estamos visibles. David fue ungido rey mucho antes de sentarse en el trono, y aun así siguió cuidando ovejas con fidelidad. “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel” Lucas 16:10 Cuando comprendemos que servimos al Señor y no a una plataforma, entendemos que cada reunión es una oportunidad de honra, aunque no tengamos un instrumento en las manos. De ministros a espectadores Llegar tarde, distraerse o descon...