Cuando Dios se manifiesta a favor de sus hijos
Hay temporadas en las que sentimos que todo se desordena. Problemas en casa, cargas en el trabajo, luchas internas, decisiones equivocadas… momentos donde pareciera que la vida se vuelve demasiado pesada y el corazón comienza a agotarse. Y siendo honestos, no siempre estamos atravesando dificultades por culpa de otros. Muchas veces somos nosotros quienes, por inmadurez, impulsividad o mal proceder, abrimos puertas que después nos duelen. Otras veces, simplemente son procesos permitidos por Dios para enseñarnos, formarnos y llevarnos a crecer. Porque no toda prueba es castigo. Algunas son aulas espirituales. He aprendido que Dios no abandona a sus hijos ni siquiera en sus peores temporadas. Aun cuando fallamos, aun cuando lloramos las consecuencias de nuestras decisiones, aun cuando sentimos vergüenza por lo que estamos viviendo… Él permanece. Y algo que ha marcado profundamente mi corazón es entender que Dios sabe manifestarse a favor de los suyos de maneras inesperadas. Cuando...