Cuando el corazón ya no encaja donde antes se quedaba

Un agradecimiento silencioso en medio del ruido

Este fin de semana estuve en una reunión de celebración. Había risas, música, baile y un ambiente que el mundo suele llamar alegría. Sin embargo, algo en mi interior no lograba acomodarse allí.

Y lejos de sentirme incómoda, sentí gratitud. Gratitud porque comprendí que Dios ha hecho una obra silenciosa pero firme en mi corazón.

Ya no me sentía bien en un ambiente donde las palabras son vanas y el gozo es pasajero. No por juicio, sino por transformación.



En el mundo, pero no del mundo


Entonces entendí con mayor claridad esa verdad que tantas veces hemos escuchado: estamos en este mundo, pero no somos de este mundo.

Somos peregrinos. Estamos de paso. Nuestra estadía aquí tiene sentido solo cuando se alinea con el propósito eterno de Dios.

Cuando el alma ha probado de Su presencia, lo superficial deja de llenar, y el ruido deja de atraer.



Cuando Dios cambia nuestros afectos

También he podido notar algo más: ya no me atrae rodearme de personas que no comparten este anhelo profundo de agradar a Dios con todo nuestro ser —espíritu, alma y cuerpo— Y no es aislamiento, es dirección. No es rechazo, es discernimiento.

Dios va afinando nuestros afectos, nuestras conversaciones, nuestros deseos… hasta que nuestro mayor anhelo es honrarlo en todo.



Un clamor que nace del corazón


Hoy, más que nunca, mi oración es sencilla pero firme:


Que Dios cumpla Su propósito en mi vida.

Que nada ni nadie me distraiga del llamado.

Que mi caminar refleje que ya no vivo para agradar al mundo, sino para glorificar a Aquel que me llamó.


Oración final

Señor, gracias por transformar mis deseos y por enseñarme que no todo lo que brilla alimenta el alma.

Guárdame fiel a Tu propósito, sensible a Tu voz y firme en el camino que has trazado para mí.

Que mi vida entera —mis decisiones, relaciones y pensamientos— sean una ofrenda agradable delante de Ti.

No permitas que me conforme con menos de lo que Tú soñaste para mí.

Amén.


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