El Deleite más deleitoso 💞
Hay momentos en la vida que se sienten como pequeños logros cumplidos.
Recibir tu primer salario, poder comprarte aquello que tanto querías, tener en tus manos el fruto de tu esfuerzo… son experiencias que traen satisfacción.
Y sí, no lo voy a negar: hay alegría en eso.
Hay una emoción genuina en ver materializadas ciertas metas.
Pero en medio de todo eso, descubrí algo que no esperaba.
Podía tener lo que antes anhelaba…
y aun así, sentir que algo me faltaba.
Porque cuando el alma ha probado lo que es deleitarse en Dios, ya no se conforma con alegrías pasajeras.
Como está escrito:
“Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón.” (Salmos 37:4)
Y es que este deleite no es comparable con nada de este mundo.
No se compra, no se reemplaza, no se imita.
Es una paz que abraza.
Es una plenitud que permanece.
Es una presencia que lo llena todo.
Hoy puedo tener acceso a cosas que antes no tenía,
pero también entiendo que ninguna de ellas puede ocupar el lugar que le pertenece a Dios en mi corazón.
Porque cuando Él no está en el centro, todo pierde su verdadero sentido.
Y cuando Él está… incluso lo más sencillo se vuelve suficiente.
Aprender a deleitarse en el Señor es un proceso, pero una vez que tu alma lo experimenta, ya no hay vuelta atrás.
Ya no buscas solo bendiciones, buscas Su presencia. Ya no anhelas solo lo que Él puede dar, anhelas estar con Él.
Porque al final, no hay mayor riqueza que un corazón satisfecho en Dios.
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