“El Retorno de los Redimidos”
Hay palabras que llevan un peso eterno. Una de ellas es redención.
Hoy comprendí un matiz que transforma la manera en que miramos la cruz: ser redimidos es ser comprados dos veces.
Primero fuimos creados por Él, moldeados a Su imagen.
Y luego, cuando el pecado nos separó, Él mismo pagó el precio para volvernos a traer cerca.
Por eso la redención no es solo rescate… es regreso.
Es retorno.
Shub: El llamado a volver
Este 2025 ha sido proféticamente llamado Shub, el año del retorno.
Y qué misterio tan hermoso que el retorno comienza en la mesa del Señor, donde el pan y la copa nos recuerdan que la sangre de Cristo no solo limpia: restaura el diseño original.
Antes de la caída, Adán y Eva caminaban con Dios sin miedo, sin culpa, sin distancia.
La sangre derramada por Jesús nos lleva de vuelta a ese estado:
— de hijos sin condenación,
— de caminantes de Su presencia,
— de criaturas renovadas a Su imagen.
La Sangre que abre el camino
La Escritura nos lo recuerda con claridad:
- “En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” (Efesios 1:7)
- “Estando aún lejos, fuimos hechos cercanos por la sangre de Cristo.” (Efesios 2:13)
- “Porque habéis sido comprados por precio.” (1 Corintios 6:20)
Su sangre no solo nos libra del pasado, sino que nos devuelve al diseño eterno: ser hijos que viven desde el amor y no desde la caída.
Oración de reflexión
Señor Jesús, gracias por tu sangre que me redime y me llama a volver.
Hoy respondo a ese retorno: regreso a Tu presencia, a Tu diseño, a la identidad que Tú soñaste para mí antes de que existiera el pecado.
Llévame al origen, Señor… a ese jardín donde solo Tú defines quien soy.
Gracias por comprarme dos veces: por creación y por redención.
Amén.
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