📖 Evangelismo en la era digital
Durante mi devocional, pensaba en cómo la tecnología y las redes sociales han transformado el mundo. Lo que antes solo se transmitía por radio o televisión —y no todos podían acceder— hoy puede llegar a miles de personas con solo un clic. El evangelio del Señor Jesucristo tiene ahora una puerta abierta como nunca antes: el internet.
Sin embargo, muchos consideran que la tecnología ha traído efectos negativos, y en parte es cierto cuando se usa para propagar odio, distracción o pecado. Pero me pregunto: ¿bajo qué criterio podría considerarse negativa una herramienta que también puede usarse para edificar y salvar vidas?
El problema no está en la tecnología, sino en el uso que hacemos de ella.
Antes el evangelismo se hacía en campañas, en parques, en hospitales o casa por casa. Hoy, quizá no todos podamos recorrer las calles, pero sí podemos tomar unos minutos para compartir un mensaje, un versículo o una reflexión en nuestras redes. Cada publicación puede ser una semilla de esperanza que Dios usa para tocar un corazón.
No sabemos a cuántas personas podemos alcanzar con una simple palabra de fe. Lo que sí sabemos es que cuando hablamos de Cristo, la Palabra no vuelve vacía (Isaías 55:11). Por eso, cada espacio digital puede convertirse en un altar, cada publicación en un testimonio, y cada creyente en un misionero digital.
En un mundo que se llena de voces, que la nuestra sea una que proclame con convicción:
“Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”
(Juan 14:6)
🌿 Reflexión final
Dios no cambia, pero los tiempos sí, y con ellos las formas en que podemos compartir su amor. Tal vez no todos estemos detrás de un púlpito o en una cruzada evangelística, pero tenemos en nuestras manos una herramienta poderosa: una red que conecta corazones.
Que cada palabra que compartamos en nuestros espacios digitales sea guiada por el Espíritu, y que el mensaje del Reino siga corriendo —hasta lo último de la tierra— a través de nuestras manos, pantallas y voces.
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