✨ Una experiencia que vale cada esfuerzo

Durante los últimos días no había podido escribir en el blog, y fue por una hermosa razón: estuvimos completamente entregados al Retiro Internacional de Ministerios Ebenezer. Han sido días intensos, llenos de enseñanza, servicio y presencia de Dios.

He aprendido mucho, pero si hay algo que ha marcado mi corazón, es el haber experimentado que el servicio a Dios, aunque pueda dejar cansancio físico, también trae un gozo incomparable.

Me dolían los pies, el cuerpo entero estaba agotado, y el sueño me vencía muchas veces, ya que tocaba madrugar para estar puntuales en los servicios. También hubo que ordenar, limpiar y atender muchos detalles… pero aun con todo eso, regresé a casa con el corazón lleno, con gozo y doblemente bendecida.

Y es que el gozo que viene de Dios no depende de las circunstancias, ni del descanso físico, sino de saberse en el centro de Su voluntad. Servirle con amor, en unidad con mis hermanos, me permitió sentir el amor de Dios de una manera tan real, tan palpable, que me recordó por qué hacemos lo que hacemos.

Hoy quiero dejar este pequeño testimonio como un recordatorio para ti y para mí:

Vale la pena servir al Señor.

Vale la pena madrugar, cansarse, dar más de lo que uno cree que puede… porque Él siempre responde con amor, con gozo, con bendición.

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