“La prueba no era para mí… pero Dios me enseñó en ella” ✨
Hace aproximadamente dos años que estoy atravesando un desierto. En varias ocasiones he creído que ya casi veía la salida; pero luego ocurre algo que frustra todas mis ilusiones. Muchas veces he sentido que ya no puedo más.
Aun así, Dios ha sido fiel y no me ha dejado ni un momento. He visto Su mano poderosa manifestarse en mi vida y en la de mi familia. Pero debo ser honesta: hay momentos en que las fuerzas parecen agotarse y me he preguntado: “Señor, ¿qué estoy haciendo mal?”
Y fue ahí donde Dios me habló. Me dijo que esta prueba no era directamente para mí, sino para un miembro de mi familia. Y entendí algo: a veces, las pruebas no nos son enviadas a nosotros, pero cuando se trata de alguien cercano, inevitablemente nos afectan.
Aun así, como hijos de Dios, debemos aprender a responder con gratitud y fe, reconociendo que Él tiene un propósito divino en todo. Porque aunque la prueba no sea para ti, Dios nunca te dejará avergonzado. Él siempre te dará la fuerza para resistir… y créeme, llegará el día en que también te dará la salida.
“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1 Corintios 10:13).
Comentarios
Publicar un comentario