🫥¿Sirves por compromiso o por amor? ❤️
Hay una gran diferencia entre servir por compromiso y servir por amor. A simple vista, ambas acciones pueden parecer iguales: cumplir con tareas, estar presente, colaborar. Pero el corazón detrás de cada acción lo cambia todo.
Cuando servimos por compromiso, muchas veces lo hacemos para cumplir con expectativas, para que nos vean activos, para evitar críticas o para sentirnos bien con nosotros mismos. En el fondo, puede haber un deseo oculto de reconocimiento, de aplausos, de aprobación humana. Este tipo de servicio es frágil: se desgasta fácilmente, se frustra ante la ingratitud y se enoja cuando no es valorado.
Pero cuando servimos por amor, todo cambia. Lo hacemos para agradar a Dios, no a los hombres. No nos fijamos en quién lo ve o si nos agradecen, porque nuestro corazón está puesto en el cielo, no en los aplausos de la tierra. Este servicio es constante, humilde, y encuentra gozo incluso en lo oculto. Sirve con alegría, aun cuando no hay “escenario” o reconocimiento, porque el motor es el amor que Dios ha depositado en nuestro corazón.
Recordemos lo que dice Colosenses 3:23-24:
“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.”
Que nuestro servicio nunca sea una fachada, sino una ofrenda genuina de amor. Sirvamos con la mirada en Cristo, sabiendo que Él ve incluso lo que nadie más nota. Y eso… eso sí vale la pena.
Comentarios
Publicar un comentario