📝 “La Recompensa de la Obediencia”

Este fin de semana Dios me habló con claridad… fue directo al corazón, y el tema fue la obediencia.

Aprendí que cuando no obedecemos, involucionamos —retrocedemos, nos estancamos, y cerramos el paso a lo que Dios quiere hacer en nosotros.

Pero justo después de haber recibido esa palabra, me encontré en una situación que puso mi obediencia a prueba.

Me dieron una instrucción con la que no estaba de acuerdo.

No tenía que ver con lo moral o lo espiritual, sino con algo externo: la vestimenta para el servicio. Eran detalles que, a mi parecer, eran superficiales… el color, el estilo.

Mi corazón se resistía, porque pensaba: “¿Qué importancia tiene eso?”

Pero recordé lo que el Señor me acababa de enseñar.

Obedecer no siempre se trata de estar de acuerdo. Obedecer es rendir la voluntad, aunque cueste.

Así que decidí obedecer. Con lucha, sí. Pero con humildad.

Y ¿sabes qué?

Al día siguiente, Dios tenía preparado un regalo para mí.

Un gesto de amor tan claro, tan personal, que no me quedó duda: ¡Él se agrada cuando obedecemos!

Y en su fidelidad, Él recompensa incluso lo que nosotros creemos que es pequeño.

Hoy entiendo mejor que la obediencia no siempre es lógica… pero siempre es bendecida.

📖 “Si queréis y obedecéis, comeréis de lo mejor de la tierra.”

Isaías 1:19

Comentarios

Entradas más populares de este blog

¿La humildad es un valor o un fruto del Espíritu?

Cantar bien: más que gritar o alcanzar notas agudas

🎼 Serie: El Corazón del Salmista