¿A qué le estamos dando prioridad? Una reflexión sobre el fruto del amor ❤️
Me encontraba reflexionando sobre lo que leí en mi devocional diario. El tema era el fruto del Espíritu, y entre todos ellos, uno resonó con fuerza en mi corazón: el amor. No es casualidad que sea el primero mencionado en Gálatas 5:22, ya que sobre él descansan todos los demás frutos. Sin amor, los demás pierden su propósito y su esencia.
Esto me llevó a hacerme una pregunta que, aunque parece sencilla, demanda una respuesta honesta y profunda:
¿A qué le estamos dando prioridad?
Muchas veces respondemos rápidamente que amamos a Dios, que servimos con entrega, que buscamos agradarle. Pero si verdaderamente deseamos ser sinceros con nosotros mismos, es necesario hacernos otras preguntas que nos ubiquen con mayor claridad en la condición real de nuestro corazón.
¿Mis actitudes están enfocadas en ayudar a otros?
El amor genuino se manifiesta en acciones concretas. ¿Estoy siendo intencional al extender mi mano al que lo necesita? ¿Estoy dispuesto a servir, incluso cuando no se me reconoce? El amor no busca lo suyo, sino el bien del otro.
¿Mis pensamientos hacia el prójimo son buenos?
Jesús dijo que del corazón salen los malos pensamientos. A veces nuestras palabras son correctas, pero nuestros pensamientos están llenos de juicio, crítica o indiferencia. El amor verdadero comienza en la mente y el corazón, no solo en las acciones visibles.
¿Cuál es mi verdadero propósito al servir a Dios?
¿Sirvo para agradar a Dios, o para que me vean los hombres? Esta es una pregunta incómoda, pero necesaria. El amor nos lleva a hacer todo por amor a Él, no por recompensa ni por reconocimiento. Cuando el amor es el motor de nuestro servicio, entonces glorificamos al Padre en espíritu y en verdad.
Conclusión
Es momento de volver a lo esencial. El amor es el mayor mandamiento, el fruto más evidente de una vida guiada por el Espíritu. Pidamos al Señor que nos examine, que alinee nuestras prioridades y nos enseñe a vivir amando como Él ama.
“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.”
—1 Corintios 13:13
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