Un llamado desde la infancia

¿Cómo Inició Todo?

Mi historia con el llamado de Dios

Te quiero contar cómo comenzó esta inquietud tan profunda en mi corazón: el llamado. Era aún muy pequeña, tenía apenas tres o cuatro años. Recuerdo que todavía no sabía pronunciar bien las palabras, pero ya sentía algo especial dentro de mí. Lo curioso es que me encantaba jugar a “hacer culto”.

Como te imaginarás, yo misma elegía llevar las alabanzas. A mi hermano le asignaba recoger las ofrendas, a mi mamá le daba la Palabra, y a mi tía un canto de agradecimiento. Sin saber mucho sobre lo que hacía, ya estaba viviendo una especie de servicio desde el corazón.

Un llamado desde la infancia

Hoy entiendo que hay personas que sienten el llamado desde muy temprana edad. En ese entonces, no sabía lo que significaba “tener un llamado”. Pero algo sí sabía con certeza: yo había nacido para eso. Era la manera en la que mi alma se comunicaba con mi Padre.

Aproximadamente a los 10 años, ya me encontraba dirigiendo un coro de niños en el colegio cristiano donde estudiaba. Era una institución fundada por la iglesia a la que asistía con mi familia. Para ese momento, había recibido solo unas pocas clases de música, pero fue allí donde comenzó mi preparación: tanto técnica como espiritual.

Fui muy bendecida, pues tuve excelentes maestros que me enseñaron muchísimo. Sin embargo, eso fue solo el comienzo.

La asignación de adorar

En los planes de Dios siempre estuvo que yo le adorara. A donde fuera, esa era mi asignación. Y créeme cuando te digo que, cuando es tu llamado, lo sientes en lo más profundo de tu corazón. Es como una fuerza poderosa que te impulsa a hacerlo, aunque muchas veces no sea fácil.

No siempre es como uno espera o desea, pero es en esos momentos donde uno aprende a aceptar la perfecta voluntad de Dios. Es ahí cuando simplemente te rindes y le dices:

Bueno Dios, que sea tu voluntad y no la mía.”

Dios tiene planes de bien

De algo sí podemos estar completamente seguros: Dios siempre tiene pensamientos de bien para nosotros. Los planes que Él tiene son mucho mejores de lo que podríamos imaginar. A veces cuesta entenderlo, pero cuando confiamos en Él, todo cobra sentido en su debido momento.

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